Leyendo Gadamer, me encuentro con el siguiente pasaje:
Convencer y persuadir sin posibilidad de una demostración es la meta y la pauta de la comprensión y la interpretación no menos que la retórica y la oratoria ... y este vasto dominio de las convicciones obvias y de las opiniones reinantes no se va reduciendo gradualmente con el progreso de la ciencia, por grande que éste sea, sino que se extiende más bien a cada nuevo conocimiento de la investigación, para acogerlo y ajustarlo hasta sí. Gracias a ella la ciencia se convierte en un factor social de la vida ¿Qué sabríamos de la física moderna que conforma claramente nuestra existencia sólo por la física? (GADAMER, Hans-Georg. "Retórica, hermeneútica y crítica de la ideología". en GADAMER, Hans-Georg Verdad y Método II. Editorial Sígueme 1998, Salamanca)Lo que me lleva a la siguiente reflexión: lo que está diciendo Gadamer acá es que la influencia social de un determinado dominio científico no tiene nada que ver con la fuerza de la validez interna (por antonomasia, la validez y verdad a secas) de un argumento sino con la fuerza retórica con loa que impone determinadas proposiciones dentro de una audiencia de legos ("esfera pública", está discutiendo con Habermas), dentro de una "comunidad de lectores" incapaces de conocer los criterios disciplinares capaces de dar un juicio crítico de la veracidad de la misma. Ergo, la influencia social de una proposición científica es puramente retórica-polémica, solo influencia en su comunidad cuando es tratada como despojada de cualquier pretensión de verdad.
Para ir a lo concreto, dentro del tono de esta interpretación (que encuentramos exagerado), cuando un jurista o economista habla en público lo que dice no tiene importancia en sí, sino que solo influye el cómo lo dice. Sus declaraciones son "públicas" en la medida que se vale de recursos para hacer lo que dice creible para los demás, algo que ocurre indepediententemente y hasta en contra de lo que él mismo o su disciplina creen. Lo que un economista o un jurista hacen con lo que dicen depende estrictamente de que mienten.
Inevitablemente necesitamos ponermos a pensar como hacemos para regular de alguna manera la entrada de la ciencia en el discurso público. Aparentemente con la libertad de la "razón pública" kantiana, no alcanza.
Fuente de la ilustración.