La acción política tiene siempre lugar entre dos polos: el institucionalismo y el populismo. El institucionalismo es la absorción individual de las demandas por parte de un sistema que impide que se cree la cadena de equivalencias. Ese es el caso de Disraeli en la Inglaterra del siglo XIX. El decía: “La sociedad inglesa está completamente dividida en dos campos, y si seguimos así vamos a acabar todos como Luis XVI. Lo que hay que hacer, cuando hay dos naciones, es crear una nación. Ahora bien: ¿cómo crear una nación? Sobre la base de la absorción individual de las demandas”. Toda la teoría política del torismo inglés estaba basada en la creación de una sola nación mediante la absorción individual de las demandas, impidiendo que se crearan cadenas equivalenciales que dividieran a la sociedad en dos campos. Toda esta ideología después pasa a la idea del Estado de Bienestar: absorber demandas para que no haya puntos de ruptura en la sociedad. Era el reemplazo de la política por la administración. La sociedad iba a ser dirigida de un modo administrativo sin que hubiera ningún punto de ruptura política. Ese era el lema que en el siglo XIX proclamaba Saint-Simon: hay que pasar del gobierno de los hombres a la administración de las cosas.Lease otra formulación de esta misma distinción, según su libro "La Razón Populista":
La diferencia entre una totalización populista y una institucioanlista debe buscarse en el nivel de estos significantes privilegiados, hegemónicos, que estructuran, como puntos nodales, el conjunto de la formación discursiva. La diferencia y la equivalencia están presentes en ambos casos, pero un discurso institucionalista es aquel que intenta hacer coincidir los límites de la formación discursiva con los límites de la comunidad. (LACLAU, Ernesto. La Razón Populista. Fondo de Cultura Económica (Buenos Aires, 2005). Página 107.La pregunta que vengo trayendo desde que leí el libro, allá por 2006 es la siguiente: si aceptamos los presupuestos de una teoría antifudacionalista, por la cual una "comunidad" o "sociedad" no preexiste a su construcción discursiva, ¿Cómo sabemos cuando se hace coincidir el antagonismo con lo límites de lo social? Los límites de lo social, en última instancia no pueden ser determinados sin el trazado de un antagonismo. De hecho, tenemos en una formación discursiva, una pluralidad de proyectos hegemónicos compitiendo por trazar el antagonismo ...
Por ejemplo, en un momento dado de la historia argentina, podemos tener un discurso diciendo "civilización o barbarie" y otro diciendo "pueblo vs. oligarquía". En el primero, los limites de lo social se traza a partir de la pertenencia a una comunidad internacional basada en valores liberales y cosmopolitas. En el segundo, la performatividad se juega en el trazado de la exclusión de la comunidad en función de diferencias de clase. No podríamos decir que cualquiera de ellos es populista o institucionalista si antes no recurrimos a un criterio para definir los límites de lo social. ¿Es un criterio en función del punto de vista del observador? ¿Es el criterio vigente a partir de la formación hegemónica en cuyo detrimento se implanta el nuevo corte?
La diferencia de formulación en ambas citas, creo que responde a un cierto cuello de botella de la teoría laclausiana en función de esta distinción, que no deja de ser en alguna manera no expresa una suerte de distinción normativa, entre una política democrática y una elitista. Creo que Laclau toma posición por el camino democrático (y yo también), pero creo que le falta salir a decirlo mas fuerte y tener el coraje de asumir en algun momento el juicio sintético a priori, el elemento sustancial-positivo de su teoría.